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Resección de quistes y masas en el cuello: diagnóstico y cirugía en Costa Rica

Cirujano evaluando quiste en el cuello de un paciente en Costa Rica
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Una masa o quiste en el cuello puede tener origen congénito, inflamatorio o neoplásico. La mayoría son benignos, pero toda masa que persiste más de 2 a 4 semanas debe evaluarse con ultrasonido y, cuando corresponde, biopsia. En Costa Rica, el Dr. Christian Hernández Mena (MED6760) valora cada caso de forma individual para definir si requiere cirugía y con qué técnica.

¿Qué es una masa o quiste en el cuello?

"Bulto en el cuello" es un término general para describir cualquier crecimiento anormal que se puede ver o palpar en esta zona. No es un diagnóstico en sí mismo, sino un signo que puede tener varias causas distintas:

  • Congénitas: presentes desde el nacimiento, aunque a veces solo se notan en la vida adulta, cuando crecen o se infectan — quiste branquial, quiste del conducto tirogloso, quiste dermoide.
  • Inflamatorias o infecciosas: ganglios linfáticos que reaccionan a una infección de garganta, oído, piel o dientes.
  • Neoplásicas benignas: lipomas, quistes sebáceos o tumores de las glándulas salivales.
  • Neoplásicas malignas: linfoma, cáncer de tiroides, o metástasis de un cáncer de piel, boca, garganta o laringe.

La edad del paciente cambia de forma importante la probabilidad de cada causa. En niños y adultos jóvenes, la mayoría de las masas cervicales son benignas, de origen inflamatorio o congénito. En adultos mayores de 40 años, sobre todo con antecedente de tabaquismo, la probabilidad de que una masa cervical persistente sea de origen neoplásico aumenta de forma considerable. Por eso la evaluación oportuna es clave.

Tipos de quistes y masas cervicales más frecuentes

Quiste branquial

Se origina por el cierre incompleto de estructuras embrionarias del cuello durante las primeras semanas de gestación. Suele presentarse como un bulto blando e indoloro en la cara lateral del cuello, por delante del músculo esternocleidomastoideo. En varios pacientes no se nota hasta la edad adulta, cuando se infecta o crece de tamaño.

El tratamiento definitivo es la extirpación quirúrgica completa del quiste junto con su trayecto asociado. Si queda tejido residual, el riesgo de recurrencia puede llegar hasta el 20%; con una resección completa realizada como primera cirugía, la recurrencia se mantiene entre 3% y 7%.

Quiste del conducto tirogloso

Es el quiste congénito más frecuente del cuello. Se forma a partir de restos del trayecto que recorre la tiroides durante su descenso embrionario desde la base de la lengua hasta su posición final. Se presenta como un bulto en la línea media del cuello que se desplaza hacia arriba al sacar la lengua o al tragar — característica clínica típica que ayuda a diferenciarlo de otras masas.

El tratamiento estándar es la cirugía de Sistrunk, que retira el quiste junto con la porción central del hueso hioides y el trayecto hasta la base de la lengua. Este detalle técnico es determinante: la recurrencia tras una cirugía de Sistrunk correctamente realizada es de apenas menos del 5%, mientras que una simple extirpación del quiste, sin retirar la porción central del hioides, se asocia a una recurrencia de hasta 50%. Aproximadamente el 1% de los quistes del conducto tirogloso contiene un cáncer de tiroides oculto, que solo se identifica tras el análisis patológico de la pieza quirúrgica — una razón adicional para operar con la técnica correcta desde el inicio.

Ganglios linfáticos inflamados (adenopatías)

Los ganglios del cuello pueden aumentar de tamaño de forma reactiva ante infecciones respiratorias, dentales, de piel o de garganta. Este tipo de bulto suele ser doloroso al tacto, de consistencia blanda a firme, y disminuye en pocas semanas al resolverse la infección de base.

Cuando un ganglio permanece agrandado por más de 4 a 6 semanas después de un tratamiento adecuado, o cuando es duro, fijo a planos profundos o indoloro, se recomienda una biopsia por aguja fina para descartar linfoma o metástasis. Conozca más en el artículo sobre cirugía de disección ganglionar cervical.

Lipomas y otras masas benignas de tejidos blandos

Los lipomas son crecimientos benignos de tejido graso, de consistencia blanda, móviles y de crecimiento lento. Son frecuentes en el cuello y en otras zonas del cuerpo. Aunque no representan riesgo de cáncer, algunos pacientes optan por su extirpación por molestia, razones estéticas, o cuando el tamaño o la ubicación generan duda diagnóstica que solo el análisis de patología puede resolver.

Masas de glándulas salivales y de tiroides

Un bulto en el cuello también puede originarse en la glándula parótida, la glándula submandibular o la glándula tiroides. Estas lesiones requieren una valoración específica, con ultrasonido dirigido y, en el caso de la tiroides, criterios propios para decidir si se necesita biopsia. Si le encontraron un nódulo tiroideo, lea nuestro artículo sobre nódulos de tiroides en Costa Rica.

¿Cuándo una masa cervical puede ser cáncer?

En un adulto, sobre todo mayor de 40 años y con antecedente de tabaquismo o consumo de alcohol, una masa cervical persistente debe considerarse maligna hasta que se demuestre lo contrario. Puede tratarse de un linfoma, un cáncer de tiroides o de glándulas salivales, o de un ganglio con metástasis de un cáncer de piel, boca, garganta o laringe.

Este último escenario — una metástasis ganglionar sin que se conozca todavía el tumor de origen, conocido en oncología como primario oculto — exige un protocolo de estudio específico que incluye biopsia por aguja fina, imágenes y, cuando es necesario, endoscopia de las vías aerodigestivas superiores para localizar el sitio primario.

Señales de alarma: cuándo consultar sin esperar

No todo bulto en el cuello es motivo de alarma, pero ciertas características deben llevar a una consulta pronta con un especialista:

  • El bulto crece de forma progresiva en cuestión de semanas
  • Persiste más de 2 a 4 semanas sin mejorar
  • Es duro, está fijo a la piel o a planos profundos, o no duele al tacto
  • Se acompaña de cambios en la voz, dificultad para tragar, dolor al tragar, o sangrado por la nariz o la boca
  • Hay pérdida de peso no explicada, sudoración nocturna o fiebre prolongada
  • Existe antecedente de tabaquismo, consumo de alcohol, o exposición solar intensa cuando la masa está asociada a la piel
  • El paciente es mayor de 40 años y el bulto es de aparición reciente

¿Cómo se diagnostica una masa en el cuello?

01
Historia clínica y examen físico: se revisan el tiempo de evolución, los síntomas asociados y los antecedentes personales (tabaquismo, alcohol, radiación previa), y se palpa el cuello completo, la cavidad oral y la piel.
Primera consulta
02
Ultrasonido cervical: es el estudio de primera línea, útil para diferenciar si la masa es sólida o quística, y el método de elección cuando se sospecha origen tiroideo.
Primera línea
03
Biopsia por aguja fina (BAAF): guiada por ultrasonido, permite obtener células para análisis citológico. Su precisión para detectar malignidad es alta, con una sensibilidad cercana al 90% y una especificidad de hasta 97%.
Citología
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Tomografía computarizada con contraste: estudio de imagen de elección para la mayoría de las masas cervicales no tiroideas. Permite valorar la extensión de la lesión y su relación con vasos y estructuras profundas.
Extensión
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Resonancia magnética o angio-TC: se reservan para casos con compromiso de nervios craneales o masas pulsátiles, donde se sospecha un origen vascular.
Casos complejos
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Laringoscopia o panendoscopia: se indica cuando existe sospecha de cáncer de cabeza y cuello, para buscar el sitio primario en las vías aerodigestivas superiores.
Sospecha oncológica

¿Cuándo se necesita cirugía?

La cirugía se recomienda cuando:

  • Se confirma o sospecha fuertemente un quiste congénito (branquial o tirogloso), ya que estos no desaparecen por sí solos y tienden a infectarse o crecer
  • La masa genera síntomas: molestia, dificultad para tragar, compresión, o preocupación estética significativa
  • La biopsia por aguja fina no logra un diagnóstico claro y se necesita analizar el tejido completo
  • Existe sospecha de malignidad en los estudios de imagen o en la citología
  • Hay infecciones recurrentes asociadas a un quiste congénito

No todos los bultos en el cuello requieren cirugía: los ganglios reactivos a una infección suelen resolverse sin necesidad de operar, y algunos lipomas pequeños y estables pueden observarse en el tiempo. La decisión siempre depende de la valoración individual de cada paciente.

Cómo se realiza la resección quirúrgica

El procedimiento se adapta al tipo y la ubicación de la masa, pero en general sigue estos pasos:

  • Anestesia: la mayoría de estas cirugías se realizan bajo anestesia general, aunque casos seleccionados pueden hacerse con sedación y anestesia local.
  • Incisión: se planifica, siempre que es posible, sobre los pliegues naturales de la piel del cuello, para disimular la cicatriz.
  • Disección y extirpación completa: es el paso más importante para evitar recurrencias. En un quiste branquial implica remover todo el trayecto asociado; en un quiste del conducto tirogloso, remover también la porción central del hueso hioides mediante la técnica de Sistrunk.
  • Identificación y protección de estructuras vecinas: según la ubicación, se identifican y protegen nervios como el facial, el laríngeo recurrente o el espinal accesorio. En procedimientos donde el riesgo lo amerita, puede utilizarse neuromonitoreo intraoperatorio.
  • Envío a patología: toda pieza quirúrgica se envía a análisis histopatológico — el único método capaz de confirmar con certeza si el tejido es benigno o maligno.
  • Cierre: se cierra por planos, en ocasiones con un drenaje temporal si la cavidad quirúrgica lo amerita.
"La disección completa del trayecto branquial o tirogloso desde la primera cirugía es el factor técnico que más reduce el riesgo de recurrencia. Una resección incompleta obliga a reintervenir en condiciones más difíciles." — Dr. Christian Hernández Mena · MED6760

Recuperación después de la cirugía

La mayoría de los pacientes puede ir a casa el mismo día o al día siguiente de la cirugía, dependiendo de la complejidad del caso. Es normal sentir molestia leve, tirantez o hinchazón en la zona durante los primeros días, controlable con analgésicos comunes.

  • Si se colocó un drenaje, generalmente se retira entre 2 y 5 días después
  • Regreso al trabajo de escritorio aproximadamente una semana después
  • Evitar esfuerzos físicos importantes o levantar peso durante 2 a 6 semanas, según el tipo de cirugía
  • El resultado del análisis de patología suele estar disponible entre 1 y 2 semanas después, y se revisa en la consulta de seguimiento

Riesgos y posibles complicaciones

Como toda cirugía, la resección de una masa cervical conlleva riesgos que varían según la ubicación y la complejidad del caso:

  • Sangrado o formación de un hematoma
  • Infección de la herida quirúrgica
  • Acumulación de líquido bajo la piel (seroma)
  • Lesión de algún nervio cercano, con alteración temporal o, con menor frecuencia, permanente de la función que ese nervio controla
  • Recurrencia del quiste, especialmente si una cirugía previa no logró una extirpación completa
  • Cicatriz visible, aunque el riesgo se reduce al planificar la incisión sobre los pliegues naturales del cuello

Su cirujano debe explicarle los riesgos específicos según el tipo y la ubicación exacta de su masa antes de la operación. No se garantizan resultados: cada procedimiento se planea de forma individual.

Resección de quiste benigno vs. disección ganglionar oncológica

Es importante no confundir estos dos procedimientos, aunque ambos ocurren en el cuello. La resección de un quiste o masa benigna busca retirar una lesión localizada, siempre que es posible con la certeza o alta sospecha de benignidad. La disección ganglionar cervical, en cambio, es un procedimiento oncológico que retira varios niveles de ganglios linfáticos del cuello como parte del tratamiento de un cáncer ya diagnosticado. Si durante la evaluación de una masa aparentemente benigna la biopsia revela células malignas, el plan quirúrgico puede ampliarse hacia un procedimiento oncológico.

¿Por qué con el Dr. Christian Hernández?

El Dr. Christian Hernández Mena es cirujano oncólogo con más de 15 años de experiencia en el tratamiento quirúrgico de tumores y lesiones de cabeza y cuello, con código MED6760 del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. Completó el Global Online Fellowship in Head & Neck Surgery and Oncology del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York) — uno de los centros oncológicos de mayor prestigio a nivel mundial — y formación adicional en cirugía endocrina y reconstructiva en el Hospital Clínic y el Hospital del Mar de Barcelona.

Atiende en el Hospital Internacional La Católica, San José, y en los procedimientos donde el riesgo lo amerita utiliza neuromonitoreo intraoperatorio para proteger las estructuras nerviosas del cuello.

Preguntas frecuentes

¿Duele la cirugía para quitar un quiste o masa en el cuello?

La cirugía se realiza bajo anestesia, por lo que no se siente dolor durante el procedimiento. Después es normal sentir molestia leve o tirantez en la zona durante los primeros días, que se controla con analgésicos comunes indicados por el especialista.

¿Cuánto tiempo dura la recuperación?

La mayoría de los pacientes retoma sus actividades habituales alrededor de una semana después de la cirugía. Se recomienda evitar esfuerzos físicos importantes durante 2 a 6 semanas, según el tipo de procedimiento realizado.

¿Deja cicatriz visible en el cuello?

La incisión se planifica, siempre que es posible, sobre los pliegues naturales de la piel del cuello, lo que ayuda a que la cicatriz sea poco visible con el paso de los meses. El resultado final varía según cada persona y la ubicación exacta de la masa.

¿Todo quiste en el cuello debe operarse?

No todos. Los ganglios reactivos a una infección suelen resolverse sin cirugía. Sin embargo, los quistes congénitos — como el branquial o el del conducto tirogloso — generalmente sí se recomienda operarlos, porque no desaparecen solos y pueden infectarse o crecer con el tiempo.

¿Puede una masa en el cuello ser cáncer?

Sí, es una posibilidad que siempre debe descartarse, especialmente en adultos mayores de 40 años o con antecedente de tabaquismo. Por eso toda masa persistente en el cuello debe evaluarse con ultrasonido y, cuando corresponde, biopsia por aguja fina.

¿Cómo sé si necesito ver a un especialista por un bulto en el cuello?

Si el bulto persiste más de 2 a 4 semanas, crece, es duro o indoloro, o se acompaña de cambios en la voz, dificultad para tragar o pérdida de peso, es momento de una valoración con un cirujano de cabeza y cuello. Puede escribir directamente al WhatsApp +506 8345-4555.

Referencias científicas

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  • Metastatic Squamous Cell Carcinoma to the Cervical Lymph Nodes From an Unknown Primary Cancer: Management in the HPV Era. Frontiers in Oncology. 2020.
  • NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology: Head and Neck Cancers (incluye sección Occult Primary). Version 2.2026. National Comprehensive Cancer Network (NCCN).
  • Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica — verificación pública del código profesional MED6760.
Dr. Christian Hernández Mena — Cirujano de Cabeza y Cuello Costa Rica

Escrito y revisado por

Dr. Christian Hernández Mena

Cirujano de Cabeza, Cuello y Tiroides  ·  Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica  MED6760

Especialista en Cirugía Oncológica (Universidad de Costa Rica) con Global Online Fellowship en Cirugía de Cabeza y Cuello (Memorial Sloan Kettering Cancer Center, Nueva York) y formación en Hospital Clínic y Hospital del Mar de Barcelona. Más de 15 años de experiencia.

Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye la consulta médica. Cada paciente es distinto y el tratamiento adecuado solo puede definirse tras una valoración profesional individual. No se garantizan resultados. Ante cualquier síntoma o duda sobre su salud, consulte a un médico. Redactado y revisado bajo la supervisión del Dr. Christian Hernández Mena — MED6760. Última actualización: agosto de 2026.

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